De una forma breve pero sustanciosa, podrán conocer un poco más de este simple viejo. Basado en relatos importantes de vida, gustos y experiencias personales,  mi querido amigo Francisco Piñón escribió el siguiente texto. Paco un chingón de las letras, también conocido como @PacoJeanII. Pueden leer su blog aquí.

Disfrútenlo.

 

El Viejo Amargo

Oriundo de alguna región de Veracruz, pero bien paseado, el Viejo se considera sencillamente un mexicano. Eso sí, bien orgulloso de serlo. Descendiente de inmigrantes franceses y españoles, fue criado entre mujeres. Su abuela, indiscutible matriarca del clan, le heredó en gran parte su forma de ser.

Al Viejo le gusta conocer gente nueva, contar historias de su vida y escuchar las de otros. Admira a los chingones. Y sabe que uno es chingón no por presumir, sino por hacer lo que le apasiona. Reconoce y acepta el lado oscuro de la vida con sus vicios. La vida raspa y jode, pero también nos regaló el licor. El Viejo maneja por igual unos vasos de whisky, tequila, mezcal, cerveza, vino y café. No discrimina porque hace mucho le cayó el veinte de que cualquier vaso suena igual cuando choca con el de otro amigo. Se pasa los momentos nefastos de un trago y, junto con los buenos, se cura la sed.

En el amor, bueno, le va como a todos (aunque unos no lo acepten): jodido pero contento. El Viejo Amargo será muy llevadero, pero hay dos cosas que lo encabronan. Primero, los tercos que creen saberlo todo. Segundo, que confundan su paciencia con pendejez. Y es que uno no hace enemigos, ellos se hacen solos.

El Viejo sabe que todos vamos a terminar nomás con un puño de tierra. Pero eso no lo espanta, sino que le llama la atención. No le tiene miedo a la muerte, sólo espera irse contento.

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